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Biografia : Abraham Valdelomar

Resumen: Pedro Abraham Valdelomar Pinto (Ica, 27 de abril1 de 1888 - Ayacucho, 3 de noviembre de 1919) fue un narrador, poeta, periodista, ensayista y dramaturgo peruano. Es considerado uno de los principales cuentistas del Peru, junto con Julio Ramon Ribeyro...

Publicación enviada por MisBiografias.com




 


Pedro Abraham Valdelomar Pinto (Ica, 27 de abril1 de 1888 - Ayacucho, 3 de noviembre de 1919) fue un narrador, poeta, periodista, ensayista y dramaturgo peruano. Es considerado uno de los principales cuentistas del Perú, junto con Julio Ramón Ribeyro.

Valdelomar fue un escritor completo pues abarcó prácticamente todos los géneros literarios conocidos. Sin embargo, lo mejor de su creación ficticia se concentra en el campo de la narrativa cuentística. Sus cuentos se publicaron en revistas y periódicos de la época, y él mismo los organizó en dos libros: El caballero Carmelo (Lima, 1918) y Los hijos del Sol (póstumo, Lima,1921). En ellos se encuentran los primeros testimonios del cuento neocriollo peruano, de rasgos postmodernistas, que marcaron el punto de partida de la narrativa moderna del Perú. En el cuento El caballero Carmelo, que da nombre a su primer libro de cuentos, se utiliza un vocabulario arcaico y una retórica propia de las novelas de caballerías para narrar la triste historia de un gallo de pelea, relato nostálgico ambientado en Pisco, durante la infancia del autor. En Los hijos del Sol, busca su inspiración en el pasado histórico del Perú, remontándose a la época de los incas.

Su poesía también es notable por su evolución singular del modernismo al postmodernismo, teniendo incluso atisbos geniales de vanguardismo. Aquella es de una sensibilidad lírica extraordinaria que tiene como máxima expresión la de ser un vuelco hacia su interioridad. Pero esta interioridad debe entenderse como una expresión directa e íntima (por tanto, creativa) de la realidad. Esta poesía tiene como ejemplos fulgurantes a Tristitia y El hermano ausente en la cena de Pascua, los cuales presentan a su autor como un poeta dulce, tierno y profundo, saturado de paisaje, de hogar y de tristeza.

Biografía
Hijo de Anfiloquio Valdelomar Fajardo y de María Carolina de la Asunción Pinto Bardales, pasó sus primeros días en una pequeña casa en la cuadra tres de la Calle Arequipa de su ciudad natal, Ica. Hasta el año 2007 podía apreciarse una placa recordatoria en dicha casa señalando el hecho, lamentablemente, el terremoto de aquel año provocó el derrumbe completo de dicha primera casa de Valdelomar.

En 1892 se trasladó con su familia al puerto de Pisco, donde su padre encontró trabajo como empleado de la aduana. Allí empezó sus estudios primarios. Las experiencias de su infancia, vinculada al mar y al campo, influyeron decisivamente en su obra. En 1899 se trasladó a Chincha donde concluyó su educación primaria.

En 1900 viajó a Lima donde estudió la secundaria en el Colegio Guadalupe; allí fundó y dirigió un periódico escolar: La Idea Guadalupana (1903). En 1904 concluyó sus estudios secundarios y durante unos meses desempeñó el puesto de archivero en la Inspección Municipal de Educación de Chincha.

En 1905 ingresó a la Facultad de Letras de la Universidad de San Marcos. Sin embargo, dejó las clases al año siguiente para trabajar como dibujante de revistas como Aplausos y silbidos, Monos y Monadas, Fray KBzón, Actualidades, Cinema y Gil Blas. Luego desplegó su talento literario que fue acogido por diarios y revistas. Sus primeros versos, de estilo modernista, los publicó la revista Contemporáneos (1909); sus primeros cuentos aparecieron en 1910 en Variedades y Balnearios.

Una investigación reciente3 refiere que Abraham Valdelomar se inscribió en 1906 en la Escuela de Ingenieros (actualmente Universidad Nacional de Ingeniería (Perú)), pero no tuvo buenas calificaciones y dejó la Escuela de Ingenieros después de 4 años.

En 1910 reanudó sus estudios en la Facultad de Letras de la Universidad de San Marcos; ese mismo año se incorporó al ejército cuando hubo el peligro de una conflagración con el Ecuador. A raíz de ello empezó a escribir crónicas para El Diario de Lima, que envió desde la Escuela Militar de Chorrillos bajo el título de Con la argelina al viento.

En setiembre de 1910 viajó a Arequipa, Cuzco y Puno. Su fama literaria se consolidó al año siguiente con dos novelas cortas que salieron a la luz: La ciudad muerta (1911) y La ciudad de los tísicos (1911), publicadas por entregas en Ilustración Peruana y en Variedades, respectivamente.

Esta obra temprana (poemas, crónicas periodísticas y cuentos) está marcada por la influencia del modernismo y de don Manuel González Prada; en sus novelas cortas es más patente su devoción por Gabriele D'Annunzio.

En 1912 participó fervorosamente en la campaña presidencial de Guillermo Billinghurst. Tras la victoria electoral de éste, los estudiantes billinghuristas lanzaron la candidatura de Valdelomar a la presidencia del Centro Universitario de San Marcos. Pero la elección la ganó otro estudiante, adversario de Billinghurst. En respuesta, Valdelomar fundó el Centro Universitario Billinghurista.

El gobierno de Billinghurst le otorgó la dirección del diario oficial El Peruano (que ejerció del 1º de octubre de 1912 al 30 de mayo de 1913), y por R.S. Nº 484 del 12 de mayo de 1913, un puesto diplomático, como Secretario de Segunda Clase de la Legación peruana en Italia. Antes de partir hacia Europa, Valdelomar se batió a duelo de espada con Alberto Ulloa Sotomayor, representante de los estudiantes limeños que se oponían a la politización de la Universidad y que había publicado un artículo de protesta en La Prensa, que Valdelomar consideró difamatorio. El duelo finalizó sin mayores consecuencias y sin que ambos rivales lograran reconciliarse (tiempo después Ulloa se amistó con Valdelomar y prologó su libro de cuentos El caballero Carmelo).

Valdelomar se embarcó el 1º de julio de 1913 en el vapor Ucayali, con destino a Roma. Una vez más debió truncar sus estudios universitarios pero viajó con la intención de retomarlos en Italia (lo que no se concretaría). Desde Roma escribió para el diario La Nación de Lima sus Crónicas de Roma. Allí también escribe su obra más importante, El caballero Carmelo, cuento con el que ganó un concurso literario convocado por el diario La Nación (27 de diciembre de 1913).

En 1914, tras el derrocamiento de Billinghurst por el coronel Oscar R. Benavides, renunció a su empleo diplomático y retornó al Perú. De nuevo en la capital peruana, sufrió una fugaz detención acusado de conspirar contra el nuevo gobierno (junio de 1914).

Trabajó luego como secretario personal del polígrafo peruano José de la Riva-Agüero y Osma, bajo cuya influencia escribió La mariscala, biografía novelada de Francisca Zubiaga y Bernales (1803-1835), esposa del presidente Agustín Gamarra y figura destacada de la política del Perú de inicios de la República. De dicha obra hizo luego una versión teatral, con el mismo nombre, y en colaboración con José Carlos Mariátegui (1916).
Planeó también editar un libro de Cuentos criollos bajo el título de La aldea encantada, pero no llegó a concretarlo. Dos de dichos cuentos criollos aparecieron publicados en La Opinión Nacional: El vuelo de los cóndores y Los ojos de Judas (en julio y octubre de 1914, respectivamente).

En 1915 empezó a trabajar como secretario del Presidente del Consejo de Ministros del gobierno de José Pardo y Barreda. Se dedicó de lleno al periodismo y la literatura. Se erigió como un influyente líder de opinión y un portavoz de la modernidad intelectual.

Colaboró sobre todo con el diario La Prensa, donde tuvo a cargo la sección Palabras, dedicada a la política, desde julio de 1915 hasta su alejamiento del diario en 1918. Se hizo popular por sus burlas hacia los políticos (entre parlamentarios y ministros) de entonces. También publicó en La Prensa sus Crónicas frágiles, donde hizo conocido su seudónimo de "El Conde de Lemos";4 y los Diálogos máximos, que transmitía conversaciones líricas entre él y su amigo José Carlos Mariátegui representados bajo los nombres de Manlio y Aristipo. También publicó en el mismo diario sus crónicas tituladas Impresiones; la columna Fuegos fatuos, donde desplegó todo su humorismo e ironía; y finalmente sus comentarios sobre la guerra mundial, aparecidos en 1917 bajo el rótulo de Al margen del cable. Compuso también sus Cuentos chinos una suerte de crítica hacia la dictadura de Óscar R. Benavides en forma de apólogos ambientados en China, que fueron publicados igualmente en La Prensa (1915).

Ya por entonces llamaba la atención de la gente con su atildada indumentaria,5 sus públicas improvisaciones poéticas y sus galanterías en confiterías y salones de té, como en el famoso Palais Concert, situado en el jirón de la Unión, cerca a Palacio de Gobierno, lugar que cobijó a la juventud intelectual de la época. Por lo general formaba dúo con su gran amigo José Carlos Mariátegui, seis años menor que él. Algunos le negaron originalidad y lo acusaron de ser imitador del británico Óscar Wilde y del italiano D’annunzio, pero lo que nadie podía hacer era ignorarlo.

Pese a esas poses petulantes y escandalosas, Valdelomar seguía siendo en el fondo un hombre humilde, que miraba al mundo con dulzura y gran capacidad de emoción, tal como se denota en varias de sus creaciones literarias. La razón de su actitud arrogante y provocadora, según el mismo lo explicaba, era para que todos, en especial la encopetada alta sociedad limeña, prestaran atención a un escritor provinciano como él, en una época en que hasta entonces los escritores (y menos aun los provincianos) no habían tenido espacio propio ni un lugar de respeto en la sociedad.

En 1916) fundó la efímera pero influyente Revista Literaria Colónida y encabezó el movimiento intelectual del mismo nombre, Movimiento Colónida, que cohesionó a una generación de artistas y escritores en torno a la ruptura con el academicismo hispano y la libre renovación de temas y estilos, convocando a las juventudes provincianas a compartir su empeño y atisbando con simpatía las nuevas tendencias literarias italianas y francesas. Ese mismo año se publicó Las voces múltiples, libro que reunió poemas suyos y de otros autores del movimiento: Pablo Abril de Vivero, Federico More, Alfredo González Prada, Alberto Ulloa Sotomayor, Félix del Valle, Antonio Garland y Hernán Bellido. En él aparecieron los poemas más conocidos de Valdelomar: "Tristitia" y "El hermano ausente en la cena pascual".

En 1917 empezó a publicar en la revista Mundo Limeño la serie de artículos Decoraciones de ánfora. Obtuvo el premio del concurso de Círculo de Periodistas con su ensayo La psicología de gallinazo. En Mundo Limeño apareció en dos entregas su novela corta o cuento largo: Yerba santa, así como el cuento: Hebaristo, el sauce que murió de amor. Escribió también su tragedia Verdolaga, de la que solo conservamos fragmentos.

En enero de 1918 renunció a La Prensa tras un conato de duelo con su director, Glicerio Tassara, a raíz de una suplantación que hicieron en su columna de Palabras. Ese mismo año salió a la luz su colección de cuentos El caballero Carmelo (encabezada por el cuento del mismo nombre con que ganó el concurso de 1913) y su ensayo sobre estética con meditaciones taurinas: Belmonte, el trágico.

Luego realizó giras y dictó conferencias a lo largo y ancho del país. Viajó a las provincias del norte del país (Trujillo, Cajamarca, Chiclayo, Piura y otras ciudades) y se dirige luego al sur, recorriendo los departamentos de Arequipa, Puno, Cuzco y Moquegua.

De regreso a su tierra natal fue aclamado unánimemente por la población iqueña. Por ello, el 24 de septiembre de 1919, resultó electo diputado por Ica ante el Congreso Regional del Centro. En una reunión de dicho Congreso realizada en la ciudad de Ayacucho, en los altos de una casona, cuando Abraham se disponía a bajar por una empinada escalera de piedra, resbaló (o perdió el equilibrio), cayendo desde una altura de seis metros hasta dar de espalda sobre un montículo de piedras.6 Como consecuencia de ello sufrió una fractura de la espina dorsal, cerca de las vértebras lumbares, la cual, luego de dos días de penosa agonía, le causaron la muerte el 3 de noviembre de 1919, a las dos y media de la tarde. Apenas contaba con 31 años de edad.

Su ataúd conteniendo su cadáver fue trasladado desde Ayacucho hasta Huancayo sobre los hombros de 16 cargadores indígenas ayacuchanos. De Huancayo los restos del escritor fueron llevados en tren hasta Lima, donde fueron inhumados en el Cementerio Presbítero Matías Maestro, no en un nicho, sino en la tierra misma, tal como había sido su deseo. Ilustres personalidades, familiares, amigos y discípulos del escritor le despidieron dedicándole discursos y composiciones (16 de diciembre del mismo año).

Obras
Novelas
1911 - La ciudad muerta
1911 - La ciudad de los tísicos

Cuentos
Valdelomar reunió sus cuentos criollos en un libro titulado La aldea encantada (1914) el cual no llegó a publicarse. Luego dichos cuentos formaron parte de su libro antológico El caballero Carmelo (Lima, 1918). Un segundo libro suyo de cuentos, Los hijos del Sol, inspirado en el pasado incaico, fue publicado después de su muerte (Lima, 1921).

Todos los cuentos reunidos en dichos libros, sumados a otros recopilados de periódicos y revistas, se pueden organizar, siguiendo las denominaciones dadas por el mismo autor, de la siguiente manera:

Cuentos criollos:
El caballero Carmelo. Primer premio del concurso literario del diario "La Nación" de Lima (1913).
Los ojos de Judas
El vuelo de los cóndores
El buque negro
Yerba santa
La paraca
Hebaristo, el sauce que murió de amor

Cuentos exóticos:
El palacio de hielo
La virgen de cera

Cuento cinematográfico:
El beso de Evans
Cuentos yanquis:
El círculo de la muerte, cuya primera versión se titulaba El suicidio de Richard Tennyson
Tres senas, dos ases

Cuentos chinos:
Las vísceras del superior o sea La historia de la poca vergüenza
El hediondo pozo siniestro o sea La historia del Gran Consejo de Siké”
El peligro sentimental o La causa de la ruina de Siké
Los Chin-Fu-Ton o sea La historia de los hambrientos desalmados
Whong-Fau-Sang o sea La torva enfermedad tenebrosa

Cuentos humorísticos:
La tragedia en una redoma
La historia de una vida documentada y trunca
La ciudad sentimental. Un cuento, un perro y un salto
Breve historia veraz de un pericote
Mi amigo tenía frío y yo tenía un abrigo cáscara de nuez
Almas prestadas. Heliodoro, el reloj, mi nuevo amigo.

Cuentos incaicos:
Los hermanos Ayar
El alma de la quena
El alfarero (Sañu-Camayok)
El camino hacia el Sol
El pastor y el rebaño de nieve
Los ojos de los reyes, cuya primera versión se titulaba Chaymanta Huayñuy (Más allá de la muerte).
Chaymanta Huayñuy, cuya primera versión se titulaba El hombre maldito
El cantor errante

Cuentos fantásticos:
El hipocampo de oro
Finis desolatrix veritae

Poesía
Su poesía, diseminada entre su prosa publicada en diarios y revistas, ha sido recogida en recopilaciones hechas después de su fallecimiento. En vida el autor publicó diez de sus composiciones poéticas en el libro antológico Las voces múltiples (Lima, 1916).

A continuación, una lista de sus composiciones poéticas en orden cronológico:
1909 - Ha vivido mi alma...
1909 - Los pensadores vencidos…
1910 - La ofrenda de Odhar…
1910 - Los violines húngaros
1910 - La tribu de Korsabad
1910 - Brindis
1910 - La gran hora
1910 - Las últimas tardes
1911 - La torre de marfil
1911 - Tríptico:
        La evocación de las abuelas
        Evocación de la ciudad muerta
        Evocación de las granadas.
1913? - Íntima
1913 - In memoriam (a Rosa Gamarra Hernández)
1913? - Diario íntimo
1913 - La viajera desconocida
1913 - El hermano ausente en la cena de pascua
1913? - El conjuro
1913 - Luna Park
1914? - Corazón…
1914 - Desolatrix (La cruz abre sus brazos sobre el pecho del muerto…)
1915? - El árbol del cementerio
1915 - De regreso
1915 - El Ministro de Gobernación
1915 - Liquidación nacional
1915 - El de Huaraz
1915 - Desolatrix (Un álbum… Una dama que entre los folios tersos…)
1916 - Nocturno
1916? - Optimismo
1916 - Crepúsculo
1916 - Tristitia
1916 - Fugaz
1916 - Confiteor
1916? - Abre el pozo…
1916 - La casa familiar
1916 - Ritornello
1916? - Cobardía
1916? - En la Quinta del virrey Amat
1916? - Vosotros sois felices!...
1916 - [Tu cuerpo en once módulos…]
1916 - Loa máxima a Andrés Dalmau
1916 - A Tórtola Valencia (en colaboración con José Carlos Mariátegui y Alberto Hidalgo)
1917 - Epistolae Liricae ad electum poetam juvenem
1917 - Ofertorio
1917 - La ciudad de los tísicos
1917 - Ofrenda
1918 - L’enfant
1918 - Yo, pecador
1918? - Con inseguro paso
1918 - Angelus
1918 - Angustia
1918 - [Mientras tanto, caminemos por la escapada senda…]
1918 - [Vengo hacia ti…]
1918 - La danza de las horas
1919 - Blanca la novia
1919? - Vamos al campo…
1919 - En mi dolor pusistéis
1919 - Elegía

Prosa poética
1918 - Tríptico heroico:
        Oración a la bandera
        Invocación a la patria
        Oración a San Martín

Teatro
1911 - El vuelo (Drama en dos actos inspirado en el vuelo fatídico de Carlos Tenaud, pionero de la aviación peruana. Se conservan solo fragmentos)
1916 - La mariscala (Drama en verso, en 6 jornadas, escrita en colaboración con José Carlos Mariátegui)
1917 - Verdolaga (Tragedia pastoril en 3 actos de la que solo se conservan fragmentos)
¿...? - Palabras (Tragedia modernista y alegórica en 1 acto)

Ensayos
1915 - La psicología de las tortugas
1916 - Ensayo sobre la caricatura
1916 - El estómago de la Ciudad de los Reyes
1916 - Psicología del cerdo agonizante
1917 - Valores fundamentales de la danza. Primer premio del Ateneo de Lima - Concurso del Círculo de Periodistas, 1917.
1917 - Ensayo sobre la psicología del gallinazo. Primer Premio, Presidente de la República - Concurso del Círculo de Periodistas, 1917.
1918 - Belmonte, el trágico. Ensayo de una estética futura a través del arte nuevo (libro de ensayos).

Crónicas y reportajes
1910 - Hacia el trono del sol
1910 - Con la argelina al viento. Medalla de la Municipalidad de Lima, 1911.
1913 - Crónicas de Roma
1915 - Reportaje al Señor de los Milagros

Narraciones y crónicas históricas
1917 - El sueño de San Martín
1918 - Los amores de Pizarro

Biografía
1915 - La mariscala (biografía de Francisca Zubiaga de Gamarra)

A todas ellas habría que agregar otras obras que Valdelomar anunció publicar pero que no salieron a la luz o quedaron inconclusas:
- Neuronas, un libro de aforismos filosóficos, del cual solo se ha rescatado una parte.
- Decoraciones de ánfora, libro de crónicas.
- Fuegos fatuos, libro de ensayos de humor.
- El extraño caso del señor Huamán, novela corta o cuento largo, inconclusa.

Postmodernismo
Si bien Valdelomar empieza circunscrito en el modernismo, tal como se vislumbra en sus primeros poemas, su elitismo y su inquietud por abrirse a nuevos temas lo hacen un modernista terminal o un postmodernista. Aquí es necesario precisar que tradicionalmente el modernismo ha sido dividido en tres etapas:
- Premodernismo
- Apogeo o Modernismo propiamente dicho, y
- Postmodernismo.

El Postmodernismo vendría a ser pues la última fase del Modernismo.

Las características del Postmodernismo son:
- El retorno a la realidad inmediata. Los escritores postmodernistas renegaron del exotismo y los temas fantásticos propios de la literatura modernista. Buscaron recuperar la emoción por las cosas humildes y simples de la vida cotidiana y retornaron, en muchos casos, a la literatura confidencial e intimista.

- El sencillismo y la depuración de la formas de la expresión artística. Frente al refinamiento del lenguaje modernista, los escritores postmodernistas depuran el lenguaje poético de los elementos decorativos y optan por una forma de expresión cada vez más clara y sencilla. Sin embargo se conservó por largo tiempo el gusto por la musicalidad en el verso y la utilización de imágenes sensoriales.

Los innegables rasgos postmodernistas de los cuentos “criollos” (como El caballero Carmelo) y los poemas familiares de Valdelomar (“Tristitia”, El hermano ausente de la cena de Pascua”), favorecen incluir al escritor dentro del postmodernismo. Aunque hay que señalar que el movimiento o grupo que lideró, llamado Colónida, presenta facetas que tanto lo acercan como lo separan del modernismo, por la misma razón de la heterogeneidad de las posiciones asumidas por sus miembros. "Colónida" representa en realidad una etapa de transición de la literatura peruana donde convergieron las fuerzas tradicionales y las de renovación.

Notas
- Esta fecha onomástica del 27 de abril fue sostenida siempre por el propio Abraham, sus familiares y amigos; sin embargo, en su partida de bautismo conservada en la parroquia de San Jerónimo de Ica se consigna que el día de su nacimiento fue el 15 de abril, lo cual es un error (Libro de partidas y bautizos Nº 41, folio Nº 77).
- Tristitia, el título del poema emblemático de Valdelomar es una palabra latina que significa “tristeza” y se pronuncia “tristizia”. Sin embargo, entre los escolares peruanos se ha perennizado su pronunciación castellanizada.
- http://www.librosperuanos.com/archivo/abraham-valdelomar.html
- Su seudónimo de “El Conde de Lemos” no era un escondite, pues todos los lectores sabían quien estaba detrás de ese aristocrático título. Por lo general se dice que adoptó tal seudónimo para provocar a la alta clase limeña, que siendo él un zambo de modesto origen no tenía reparos en blasonar de un título nobiliario; al mismo tiempo sería un homenaje a la Lima antigua, a la Lima de los Virreyes, a la que Valdelomar evoca en algunas de sus obras con nostalgia. No faltó algún despistado que quiso demostrarle que no descendía del verdadero Conde de Lemos que fue Virrey del Perú entre 1667 y 1672. Manuel del Priego, en su notable biografía del escritor, ha explicado con sentida emoción la verdadera nobleza de Valdelomar: “Procedía Valdelomar de una familia de clase media y no tenía título nobiliario alguno, pero lo distinguió su nobleza real, no debida al linaje sino a los propios méritos, según la idea cervantina ‘cada uno es hijo de sus obras’. Al margen de las poses y los desplantes que gastaba para llamar la atención, era un hombre sencillo, bueno y generoso, identificado con el pueblo y poseía auténtica aristocracia espiritual.” (Valdelomar, el Conde Plebeyo. Lima, Fondo Editorial del Congreso, 2000)
- Sin duda Valdelomar quiso ser un dandy a la manera de Oscar Wilde, el escritor británico. Para ser un dandy había que vestir con extremada elegancia y buen tono, usar monóculo, ser despectivo con los poderosos, rechazar la vulgaridad, ser levemente sofisticado y equívoco, si no francamente homosexual y sobre todo, admirarse a sí mismo. Valdelomar terminó su aprendizaje de dandy en Roma y regresó “usando quevedos con cinta bicolor, guantes, escarpines, camisa de flotante cuello, cinismo, insolencia y siempre una irrestañable ternura, esa ternura que le bañaba como un agua lustral.” (Luis Alberto Sánchez: Valdelomar o la Belle Époque, pág. 109. Lima, tercera edición, 1987).
- Una versión escandalosa, cuyo origen no se ha podido precisar, circuló poco después asegurando que el escritor había fallecido al caer dentro de un profundo silo u hoyo de excrementos humanos. Tal patraña posiblemente fue difundida por los enemigos del escritor, aquellos que habían sido víctimas de sus críticas. El asunto es que tal versión tuvo tanta “pegada” que hasta un escritor del nivel de Alberto Hidalgo lo asumió como verdadera (Hidalgo, Alberto: Muertos, heridos y contusos, Buenos Aires, 1920, pp. 65-66). Hasta hoy día muchos profesores difunden dicha versión en las aulas, lo cual es un gravísimo e inaceptable yerro, ya que de acuerdo a los testimonios de muchas personas que estuvieron cerca del fatídico suceso, todos concuerdan unánimemente que el escritor cayó sobre un montículo de piedras que se hallaba cerca de la escalera, lo que le produjo la fatal rotura de la columna vertebral (Ver: Manuel Miguel de Priego, Valdelomar, el Conde Plebeyo, págs. 440-441. Lima, Fondo Editorial del Congreso, 2000).

Bibliografía
- Basadre, Jorge: Historia de la República del Perú. 1822 - 1933, Octava Edición, corregida y aumentada. Tomo 14. Editada por el Diario "La República" de Lima y la Universidad "Ricardo Palma". Impreso en Santiago de Chile, 1998.
- Cornejo Polar, Antonio: Historia de la literatura del Perú republicano. Incluida en “Historia del Perú, Tomo VIII. Perú Republicano”. Lima, Editorial Mejía Baca, 1981.
- Grandes Forjadores del Perú. Lima, Lexus Editores, 2001. ISBN 9972-625-50-8
- Miguel de Priego, Manuel: Valdelomar, el conde plebeyo. Biografía. Lima, Fondo editorial del Congreso del Perú, año 2000. ISBN 9972-755-27-2
- Sánchez, Luis Alberto: Valdelomar o la Belle Époque. Lima, INPROPESA,1987.
- Tamayo Vargas, Augusto: Abraham Valdelomar, Vida y Obra. Bibliografía. Antología. Nueva York, Columbia University, 1969
- Tauro del Pino, Alberto: Enciclopedia Ilustrada del Perú. Tercera Edición. Tomo 17, VAC-ZUZ. Lima, PEISA, 2001. ISBN 9972-40-166-9
- Valdelomar / Obras I y II. Edición y prólogo de Luis Alberto Sánchez. Lima, Ediciones Edubanco, 1988.
- Valdelomar por él mismo (Cartas, entrevistas, testimonios y documentos biográficos e iconográficos). Edición, prólogo, cronología y notas de Ricardo Silva-Santisteban. Fondo Editorial del Congreso del Perú, año 2,000. En 2 Tomos. ISBN 9972-755-22-1 ISBN 9972-755-23-1
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